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Política De España

Política de España

La Constitución Española, aprobada en 1978, declara que España es una monarquía parlamentaria, en la que el Rey es el Jefe del Estado y reina pero no gobierna, proponiendo un candidato a la Presidencia del Gobierno y manteniéndolo en el cargo mientras conserve la confianza del Congreso de los Diputados, cámara baja de las Cortes Generales.

Historia reciente

Tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, que gobernó desde el final de la Guerra Civil en 1939, se restauró en España la democracia tras un periodo conocido como Transición Española que duró en sentido estricto desde 1975 hasta 1978. Durante esta época se produce el cambio de régimen, de la dictadura franquista a la actual Monarquía parlamentaria. Siendo Presidente del Gobierno Adolfo Suárez se aprobó la Ley para la Reforma Política (1977) y la actual Constitución. Suárez gobernó desde 1976 hasta 1982. El 23 de febrero de 1981, algunos grupos rebeldes de la Guardia Civil tomaron el Congreso de los Diputados e intentaron imponer una dictadura militar. Sin embargo, la gran mayoría de las Fuerzas Armadas Españolas permanecieron leales a Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, quien empleó la autoridad real para echar abajo el intento de golpe de estado. España se une a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a principios de 1982. En octubre de ese mismo año, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), liderado por Felipe González Márquez, ganó las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado con mayoría absoluta. El PSOE también obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones de 1986 y 1989. González, al frente del PSOE, gobernó durante los siguientes 13 años. Durante su mandato se desarrolló el Estado del Bienestar, el modelo autonómico y se produjeron cambios importantes en política social, muy atrasada a causa de la dictadura. También, este periodo estuvo marcado por escándalos políticos de corrupción y de terrorismo de Estado. En 1986 España entró a formar parte de la Unión Europea (UE). En marzo de 1996, el Partido Popular (PP) de José María Aznar fue el partido más votado, consiguiendo casi la mitad de los escaños en el Congreso. Aznar se propuso liberalizar la economía, con un programa de privatizaciones, reforma del mercado laboral, y medidas destinadas a inrementar la competitividad en ciertos mercados, principalmente el de telecomunicaciones. Durante la primera legislatura de Aznar, España consiguió los objetivos de la Unión Económica y Monetaria. Durante este periodo, España participó, junto con los Estados Unidos y otras naciones aliadas de la OTAN, en operaciones militares en la antigua Yugoslavia. España se propuso tomar parte en la Guerra de Kosovo en 1999, y las Fuerzas Armadas Españolas y algunas unidades de policía fueron incluidas en fuerzas de pacificación en Bosnia (IFOR, SFOR) y en Kosovo (KFOR). El PP obtuvo la mayoría absoluta en las dos cámaras de las Cortes Generales en las elecciones de marzo de 2000. Este resultado permitió a Aznar formar un gobierno sin necesidad de coaligarse con otras fuerzas políticas como en su anterior legislatura. Aznar es un firme defensor de las relaciones trasatlánticas y de la Guerra contra el Terrorismo. Esta legislatura estuvo marcada por la agitación social producida por algunas leyes o decisiones (LOCE, guerra de Irak, Prestige, atentados del 11-M) que ciertos sectores de la población no aceptaron. Para las elecciones de Marzo de 2004 Aznar nombró a Mariano Rajoy (hasta entonces Vicepresidente 1º del Gobierno) como candidato del PP. El PSOE ganó estas elecciones. José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido Presidente del Gobierno. Dos de las medidas más importantes del Gobierno en el principio de su mandato fueron: la paridad de sexos en el Consejo de Ministros y la retirada de las tropas españolas en Irak.

Ministerios


- Ministerio de la Presidencia
- Ministerio de Economía y Hacienda
- Ministerio del Interior
- Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación
- Ministerio de Justicia
- Ministerio de Defensa
- Ministerio de Fomento
- Ministerio de Educación y Ciencia
- Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales
- Ministerio de Industria, Comercio y Turismo
- Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
- Ministerio de Administraciones Públicas
- Ministerio de Cultura
- Ministerio de Sanidad y Consumo
- Ministerio de Medio Ambiente
- Ministerio de Vivienda

Paridad entre hombres y mujeres

Actualmente, hay el mismo número de hombres y mujeres a la cabeza de los Ministerios (véase Consejo de Ministros de la Octava Legislatura), pero no ocurre así en los demás puestos de responsabilidad:



Monarquía parlamentaria

La monarquía parlamentaria es el sistema político, común en muchas democracias occidentales actuales, en el que el rey o monarca ejerce la función de Jefe del Estado bajo el control del poder Legislativo (Parlamento) y del poder Ejecutivo (Gobierno). Las normas y decisiones emanadas de las distintas Cámaras parlamentarias regulan no sólo el funcionamiento del Estado sino también la actuación, funciones y poderes del monarca. En la mayoría de las monarquías parlamentarias actuales la autonomía y poderes del monarca están muy limitados y recortados, pudiendo el Parlamento en cualquier momento tomar decisiones que obliguen a su cumplimiento por parte del Rey. Las excepciones a estas limitaciones generalizadas son puras reminiscencias históricas que se mantienen por tradición en algunas monarquías más antiguas, aunque normalmente se refieren a temas de poca trascendencia para la vida política del país. La toma efectiva de decisiones se mantiene en el Gobierno y en las distintas cámaras de representación parlamentaria, que en una monarquía parlamentaria son considerados los depositarios de la soberanía popular. En este tipo de sistema político el monarca sanciona las leyes y decretos que le son presentados para firmar por parte del Gobierno y Parlamento. Suele ser habitual en una monarquía parlamentaria que el monarca disfrute de privilegios en función de su papel como máximo representante del país y Jefe del Estado. Estos privilegios suelen referirse no sólo al mantenimiento económico de la familia real y su seguridad, sino también a cuestiones de inmunidad jurídica, etcétera, que por afectar a uno de los principales órganos de representación del Estado, suelen venir regulados por una Constitución o una norma similar de carácter fundamental en Derecho. Existe la posibilidad de que en un país haya una monarquía parlamentaria pero sin que exista una verdadera democracia. Es lo que se suele denominar una 'democracia formal', en la que se suele atribuir al Parlamento la representación de la soberanía popular (aunque no necesariamente), y el Gobierno constituye el poder Ejecutivo, pero el monarca acumula una gran capacidad de proposición, decisión o intervención en las actividades, propuestas y decisiones del Parlamento y del Gobierno. En este caso estamos hablando más de un sistema autoritario que democrático, aunque cuando ésto sucede en la actualidad es normal que constituya para el país un momento histórico de transición entre un sistema político antiguo autoritario, absolutista o incluso totalitario, hacia una democracia moderna. Categoría:Formas de gobierno

Jefatura del Estado

El Jefe de Estado es la persona que representa a un país ante el resto del mundo. De esta forma, es quien participa, por sí mismo o mediante delegados, en reuniones internacionales, nombra y recibe delegaciones diplomáticas, etc. En un régimen presidencial (Estados Unidos) el jefe de estado es también jefe de gobierno, siendo la cabeza del poder ejecutivo de un país. En un régimen parlamentario, en cambio, el jefe de gobierno depende del parlamento, y el jefe de estado puede ser un presidente elegido popularmente (Francia), un monarca hereditario y simbólico (España o Reino Unido), o elegido indirectamente (Alemania). Categoría:Derecho constitucional Categoría:Ciencia política ja:元首 ko:국가 원수 simple:Head of state zh-min-nan:Kok-ka ê thâu-lâng

Gobierno de España

La Constitución Española, aprobada en 1978, declara que España es una monarquía parlamentaria, en la que el Rey es el Jefe del Estado y reina pero no gobierna, proponiendo un candidato a la Presidencia del Gobierno y manteniéndolo en el cargo mientras conserve la confianza del Congreso de los Diputados, cámara baja de las Cortes Generales.

Historia reciente

Tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, que gobernó desde el final de la Guerra Civil en 1939, se restauró en España la democracia tras un periodo conocido como Transición Española que duró en sentido estricto desde 1975 hasta 1978. Durante esta época se produce el cambio de régimen, de la dictadura franquista a la actual Monarquía parlamentaria. Siendo Presidente del Gobierno Adolfo Suárez se aprobó la Ley para la Reforma Política (1977) y la actual Constitución. Suárez gobernó desde 1976 hasta 1982. El 23 de febrero de 1981, algunos grupos rebeldes de la Guardia Civil tomaron el Congreso de los Diputados e intentaron imponer una dictadura militar. Sin embargo, la gran mayoría de las Fuerzas Armadas Españolas permanecieron leales a Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, quien empleó la autoridad real para echar abajo el intento de golpe de estado. España se une a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a principios de 1982. En octubre de ese mismo año, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), liderado por Felipe González Márquez, ganó las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado con mayoría absoluta. El PSOE también obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones de 1986 y 1989. González, al frente del PSOE, gobernó durante los siguientes 13 años. Durante su mandato se desarrolló el Estado del Bienestar, el modelo autonómico y se produjeron cambios importantes en política social, muy atrasada a causa de la dictadura. También, este periodo estuvo marcado por escándalos políticos de corrupción y de terrorismo de Estado. En 1986 España entró a formar parte de la Unión Europea (UE). En marzo de 1996, el Partido Popular (PP) de José María Aznar fue el partido más votado, consiguiendo casi la mitad de los escaños en el Congreso. Aznar se propuso liberalizar la economía, con un programa de privatizaciones, reforma del mercado laboral, y medidas destinadas a inrementar la competitividad en ciertos mercados, principalmente el de telecomunicaciones. Durante la primera legislatura de Aznar, España consiguió los objetivos de la Unión Económica y Monetaria. Durante este periodo, España participó, junto con los Estados Unidos y otras naciones aliadas de la OTAN, en operaciones militares en la antigua Yugoslavia. España se propuso tomar parte en la Guerra de Kosovo en 1999, y las Fuerzas Armadas Españolas y algunas unidades de policía fueron incluidas en fuerzas de pacificación en Bosnia (IFOR, SFOR) y en Kosovo (KFOR). El PP obtuvo la mayoría absoluta en las dos cámaras de las Cortes Generales en las elecciones de marzo de 2000. Este resultado permitió a Aznar formar un gobierno sin necesidad de coaligarse con otras fuerzas políticas como en su anterior legislatura. Aznar es un firme defensor de las relaciones trasatlánticas y de la Guerra contra el Terrorismo. Esta legislatura estuvo marcada por la agitación social producida por algunas leyes o decisiones (LOCE, guerra de Irak, Prestige, atentados del 11-M) que ciertos sectores de la población no aceptaron. Para las elecciones de Marzo de 2004 Aznar nombró a Mariano Rajoy (hasta entonces Vicepresidente 1º del Gobierno) como candidato del PP. El PSOE ganó estas elecciones. José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido Presidente del Gobierno. Dos de las medidas más importantes del Gobierno en el principio de su mandato fueron: la paridad de sexos en el Consejo de Ministros y la retirada de las tropas españolas en Irak.

Ministerios


- Ministerio de la Presidencia
- Ministerio de Economía y Hacienda
- Ministerio del Interior
- Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación
- Ministerio de Justicia
- Ministerio de Defensa
- Ministerio de Fomento
- Ministerio de Educación y Ciencia
- Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales
- Ministerio de Industria, Comercio y Turismo
- Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
- Ministerio de Administraciones Públicas
- Ministerio de Cultura
- Ministerio de Sanidad y Consumo
- Ministerio de Medio Ambiente
- Ministerio de Vivienda

Paridad entre hombres y mujeres

Actualmente, hay el mismo número de hombres y mujeres a la cabeza de los Ministerios (véase Consejo de Ministros de la Octava Legislatura), pero no ocurre así en los demás puestos de responsabilidad:

Cortes Generales

Las Cortes Generales son un órgano constitucional del Estado Español constituido y regulado en el Título Tercero de la Constitución Española de 1978. La Constitución establece que las Cortes Generales son las representantes del pueblo español y se componen de dos Cámaras: el Senado y el Congreso de los Diputados. Se trata, por tanto, de una configuración bicameral del Poder Legislativo. En representación del pueblo español ejercen los aspectos esenciales de la Soberanía Nacional: poseen la potestad legislativa, aprueban los Presupuestos Generales del Estado, controlan la acción del Gobierno y desempeñan el resto de funciones que les atribuye la Constitución.

Poderes y potestades de las Cortes Generales

Las Cortes Generales, en tanto que representantes del pueblo español, poseen una serie de poderes y potestades que les vienen atribuidas por la Constitución y que no podrían residenciarse legítimamente en otra institución debido a su propia naturaleza y la condición de España como un Estado democrático.

Poder Legislativo

Tradicionalmente la práctica y el texto de las diversas Constituciones monárquicas que ha tenido España (sólo dos han sido republicanas y de ellas únicamente la segunda llegó a ser aprobada y tener vigencia) han dejado sentado el principio de que la potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey. Dicho principio ha tenido una mayor o menor aplicación real en función de la tendencia conservadora o progresista del momento, y en la actualidad aparece completamente superado por tratarse España de un Estado democrático; no obstante, la Constitución aún reconoce al Rey la prerrogativa de "sancionar y promulgar las leyes", aunque le confiere un plazo de quince días para hacerlo y de la redacción del precepto se infiere que se trata de un acto que el Rey está determinado a llevar a cabo, aunque es un hecho que la ausencia de la Sanción Real o de la promulgación impiden que la ley pueda entrar en vigor y, por tanto, adquirir fuerza de obligar. Sin perjuicio de la prerrogativa de sancionar y promulgar las leyes, que constitucionalmente corresponde sólo al Rey, la Constitución confiere todo el poder legislativo a las Cortes Generales; este poder comprende las facultades de elaborar y aprobar las leyes y de modificarlas o derogarlas por medio de otras leyes. Las Cámaras de las Cortes Generales ejercen este poder de forma conjunta, tramitando y votando sucesivamente las proposiciones de Ley que elabore cualquiera de ellas y tramitando y votando primero el Congreso y luego el Senado los proyectos de Ley que remita el Gobierno de la Nación. En caso de que el Senado enmiende o vete un proyecto o proposición de ley, éste es devuelto al Congreso y puede ser aceptado por mayoría simple o ratificado en su redacción original por mayoría absoluta, si bien transcurridos dos meses desde la imposición del veto será suficiente también la mayoría simple. El poder legislativo tiene un único límite: el marco constitucional. En virtud del principio de jerarquía normativa, las leyes no pueden resultar contrarias a la letra o el espíritu de la Constitución, y en tal caso el Tribunal Constitucional podrá declarar su nulidad. No obstante, es importante señalar que las leyes gozan de presunción de constitucionalidad mientras el Tribunal Constitucional no declare lo contrario y que la validez de las leyes, una vez aprobadas por las Cortes Generales y sancionadas por Su Majestad el Rey, no puede ser cuestionada ni combatida en los Tribunales ordinarios.

Potestad tributaria

En virtud del principio tradicional de que el Rey sólo podía imponer tributos con el consentimiento de las Cortes, el constitucionalismo español ha reservado siempre a éstas la facultad de imponer gravámenes y cargas sobre la Nación. Ni el Rey ni funcionario alguno puede exigir el pago de contribución que no haya sido votada y autorizada por las Cortes Generales. Las Cortes Generales actualmente ejercen esta potestad a través de leyes especiales, en virtud de las cuales se gravan bienes y derechos tan variados como el alcohol, el tabaco, los hidrocarburos, el patrimonio de las personas y las rentas y beneficios de trabajadores y empresas.

Potestad presupuestaria

Como continuación del principio señalado en el apartado anterior, la potestad presupuestaria de las Cortes Generales comprende la facultad de realizar asignaciones de los fondos del erario público y supone la obligación de cualquier otra autoridad o funcionario público de contar con su autorización expresa para realizar gastos con cargo al presupuesto del Estado. La única excepción a este principio es el privilegio constitucional del Rey de recibir una cantidad global de los presupuestos generales del Estado, que por tanto no puede estar dividida en partidas y no puede ser fiscalizada o controlada, y la cual el Rey tiene el derecho de distribuir como juzgue más oportuno.

Potestades de índole política

Ambas Cámaras de las Cortes Generales impulsan y controlan la acción del Gobierno mediante preguntas e interpelaciones y dirigen su acción en un determinado sentido mediante resoluciones y proposiciones no de Ley, a las cuales el Gobierno debe sujetarse en virtud del principio de responsabilidad del Ejecutivo ante el Legislativo (principio parlamentario). El Congreso de los Diputados tiene además encomendada la función de sostener al Gobierno, expresando el otorgamiento y retirada de la confianza de las Cortes Generales en él, lo que lleva a cabo mediante la votación de investidura del Presidente de Gobierno y mediante mociones de censura y cuestiones de confianza. La pérdida de la confianza del Congreso de los Diputados obliga al Gobierno a presentar su dimisión al Rey. Además las Cortes Generales ejercen facultades de índole política como la constitución de Comisiones de Investigación, la comparecencia e interrogatorio de autoridades y particulares sobre asuntos de interés general y la aprobación de resoluciones no legislativas. Por último tienen atribuida una intervención limitada en relación a la Corona, debiendo reunirse ambas Cámaras en sesión conjunta para recibir, como Cortes Generales del Reino, el juramento del Rey y para proclamarlo, para recibir el juramento del Príncipe de Asturias y de los Regentes y para designar a los integrantes de la Regencia en caso de que no haya persona alguna de las llamadas a ella por la Constitución.

Garantías constitucionales de las Cortes Generales

Garantías de las Cámaras

En garantía del libre ejercicio de sus funciones, la Constitución emplea una fórmula que únicamente encuentra parangón en la persona del Rey al declarar que "las Cortes Generales son inviolables". La inviolabilidad de las Cortes Generales no puede ser allanada ni quebrantada por ninguna autoridad o particular, por lo que son jurídicamente inatacables. La Constitución garantiza la autonomía plena de ambas Cámaras de las Cortes Generales, al declarar que las mismas "establecen sus propios Reglamentos, aprueban autónomamente sus presupuestos y, de común acuerdo, regulan el Estatuto del Personal de las Cortes Generales". La garantía de la autonomía de las Cámaras se completa con la proscripción de toda intervención exterior en la vida parlamentaria, al reconocer a las Cámaras la potestad exclusiva de elegir a sus respectivos Presidentes y los demás miembros de sus Mesas y a dichos Presidentes el ejercicio, en nombre de sus correspondientes Cámaras, todos los poderes administrativos y facultades de policía en el interior de sus respectivas sedes. En cuanto a la libertad de funcionamiento, la Constitución prevé dos períodos ordinarios de sesiones para la reunión de las Cámaras: el primero, de septiembre a diciembre, y el segundo de febrero a junio; también podrán reunirse en sesiones extraordinarias a petición del Gobierno, de la Diputación Permanente o de la mayoría absoluta de los miembros de cualquiera de ellas. Fuera de las reuniones reglamentariamente previstas en conformidad con la Constitución, las reuniones de parlamentarios no vincularán a las Cámaras y no podrán ejercer sus funciones ni ostentar sus privilegios.

Garantías de Senadores y Diputados

Para garantizar el libertad individual de acción de los miembros de las Cortes Generales, la Constitución establece que "nadie podrá ser miembro de las dos Cámaras simultáneamente, ni acumular el acta de una Asamblea de Comunidad Autónoma con la de Diputado al Congreso", a fin de facilitar la dedicación más completa posible a las tareas parlamentarias por parte de los representantes del pueblo. La garantía de dicha libertad individual continúa con la prohibición de que los miembros de las Cortes Generales estén ligados por mandato imperativo, es decir, pueden opinar y votar libremente según su propio criterio aun cuando resulte contrario a los deseos de sus respectivos partidos políticos y de los electores. Por último, dicha garantía se completa con la inviolabilidad constitucional de los Senadores y Diputados por las opiniones manifestadas en el ejercicio de sus funciones; con la inmunidad procesal que impide su detención salvo caso de flagrante delito y su inculpación o procesamiento sin previa autorización de la Cámara respectiva; con su aforamiento ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo; y con el reconocimiento del derecho a percibir una asignación, que será fijada por la respectiva Cámara.

Composición de las Cámaras

El Senado

El Senado es la Cámara de representación territorial, en la que se combina la representación de las Comunidades Autónomas y de las provincias. Cada Comunidad Autónoma designa un Senador y otro más por cada millón de habitantes de su respectivo territorio, correspondiento la designación a la Asamblea Legislativa o al órgano colegiado superior de la Comunidad Autónoma, según lo establecido en el respectivo Estatuto de Autonomía. En cada provincia se eligen cuatro Senadores por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto por los votantes de cada una de ellas, según la ley electoral; en las provincias insulares, cada isla o agrupación de ellas, con Cabildo o Consejo Insular, constituye una circunscripción a efectos de elección de Senadores, correspondiendo tres a cada una de las islas mayores -Gran Canaria, Mallorca y Tenerife- y uno a cada uno de las siguientes islas o agrupaciones: Ibiza-Formentera, Menorca, Fuerteventura, Gomera, Hierro, Lanzarote y La Palma; las poblaciones de Ceuta y Melilla eligen cada una de ellas dos Senadores. El Senado es elegido por cuatro años, de manera que el mandato de los Senadores termina cuatro años después de su elección o el día de la disolución de la Cámara.

El Congreso de los Diputados

El Congreso se compone de un mínimo de 300 y un máximo de 400 Diputados, elegidos por sufragio universal, libre, directo y secreto, en los términos que establezca la ley. Son electores y elegibles todos los españoles que estén en pleno uso de sus derechos políticos. A efectos de la elección de Diputados la circunscripción electoral es la provincia, estando Ceuta y Melilla estarán representadas cada una de ellas por un Diputado. La ley electoral distribuye el número total de Diputados, asignando una representación mínima inicial a cada circunscripción y distribuyendo los demás en proporción a la población. La elección se verifica en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional, siguien el sistema D'Hont que permite evitar fraccionamientos inconvenientes para la estabilidad de la Cámara. El Congreso es elegido por cuatro años, de manera que el mandato de los Diputados termina cuatro años después de su elección o el día de la disolución de la Cámara. Las elecciones tienen lugar entre treinta y sesenta días desde la terminación del mandato, sea por expiración o por disolución. El Congreso electo deberá ser convocado dentro de los veinticinco días siguientes a la celebración de las elecciones.

Funcionamiento de las Cortes Generales

Las Cortes Generales ejercen todos sus poderes y potestades a través de la elaboración y aprobación de las Leyes, mediante la proposición de los nombramientos de los titulares de determinados órganos del Estado a Su Majestad el Rey y de otras formas. El funcionamiento de las Cámaras tiene lugar en Pleno y en Comisiones, con las limitaciones y salvedades establecidas en la Constitución (por ejemplo, en los casos de leyes orgánicas y tratados internacionales). La elaboración y aprobación de las Leyes tiene lugar en el seno de cada Cámara según lo establecido en su respectivo Reglamento, pero dado el tipo de configuración de bicameralismo imperfecto queda claramente establecida la superioridad del Congreso de los Diputados sobre el Senado en el proceso de formación de la voluntad legislativa de las Cortes Generales. Ambas Cámaras tienen la iniciativa de las Leyes, pero el Senado debe remitir al Congreso para su tramitación los proyectos de Ley que tome en consideración, por lo que queda como Cámara de segunda lectura; puede enmendar o vetar los proyectos de Ley aprobados por el Congreso de los Diputados, pero éste puede levantar el veto o rechazar las enmiendas por mayoría absoluta, o bien por mayoría simple unavez transcurridos dos meses. Las Leyes aprobadas por las Cortes Generales no son eficaces hasta que reciben la Sanción Real y la promulgación de orden del Rey, que además decreta su inmediata publicación; esta sanción y promulgación es, como los demás actos del Rey, un acto sobre el cual el Monarca no puede deliberar ni decidir, por lo que en principio queda excluido un posible derecho del Rey a vetar un proyecto de Ley aprobado por las Cortes Generales; no obstante, es un hecho admitido por la opinión unánime de los juristas que no hay forma jurídica posible de obtener la validez de una Ley a la que el Rey pudiera hipotéticamente negar su Sanción, ni existe modo jurídico alguno de compelerle a sancionarla. Llegado el caso, podríamos decir que un proyecto no se convertirá en Ley porque carece de la Sanción Real, a pesar de haber sido aprobado por las Cortes Generales. En cuanto a las competencias relacionadas con la Corona, como la autorización para declarar la guerra y hacer la paz o la proclamación del Rey ante las Cortes Generales, las Cámaras se reúnen en sesión conjunta bajo la presidencia del Presidente del Congreso de los Diputados. Determinadas decisiones de especial trascedencia pero de carácter no legislativo, como la apreciación de la necesidad de que el Estado armonice disposiciones diversas de las Comunidades Autónomas sobre una materia determinada, son tomadas por mayoría de cada una de las Cámaras; la Constitución distribuye la iniciativa en estos casos de forma desigual, en favor del Senado en la mayoría de los casos, pero ordena que las discrepancias sean resueltas por una Comisión Mixta compuesta por igual número de Senadores y Diputados, pero si la propuesta elaborada por ella no conduce al acuerdo de ambas Cámaras la decisión final corresponde al Congreso por mayoría absoluta. Por último, la Constitución reconoce a ambas Cámaras el derecho de nombrar, conjunta o separadamente, Comisiones de investigación sobre cualquier asunto de interés público. Las conclusiones de dichas Comisiones no son vinculantes para los Tribunales, ni afectan a las resoluciones judiciales, sin perjuicio de que el resultado de la investigación sea comunicado al Ministerio Fiscal para el ejercicio, cuando proceda, de las acciones oportunas. No obstante, si reconoce la obligatoriedad de comparecer a requerimiento de las Cámaras y permite que la ley prevea sanciones por incumplir dicha obligación.

Véase también:


- Reino de España
- Rey de España Categoría:Política de España Categoría:Congresos y Parlamentos

Francisco Franco

Francisco Franco Bahamonde (
- Ferrol, 4 de diciembre de 1892 - † Madrid, 20 de noviembre de 1975), fue un jefe de estado dictatorial que gobernó en España entre abril de 1939 y noviembre de 1975 como consecuencia de la Guerra Civil ocurrida entre los años 1936 y 1939. 1939]

Biografía

Nacido como Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco y Bahamonde Salgado Pardo en Ferrol (A Coruña), se graduó de la academia militar en la ciudad de Toledo. A la edad de 23 años, por nombramiento del rey Alfonso XIII, se convirtió en el comandante más joven en el ejército español, por su desempeño en la guerra de Marruecos. Se convirtió en general de brigada en el año 1925 por méritos de guerra, siendo el más joven en toda Europa con esa graduación. Durante la Segunda República Española, en 1933, tras el triunfo de la derecha en las elecciones, es ascendido a general de división. En 1934, durante el periodo de gobierno radical-cedista, como jefe Estado Mayor, dirigió desde el ministerio de la Guerra, cuyo ministro era Diego Hidalgo, las operaciones para reprimir la insurrección obrera de Asturias.

Guerra Civil

El 18 de julio de 1936, está destinado en Santa Cruz de Tenerife como Comandante General de Canarias. Defendiendo la necesidad de acabar con la situación de inseguridad y de crímenes políticos que el gobierno no lograba controlar, así como el peligro de una revolución obrera se suma a los preparativos para la sublevación militar que se estaba gestando por parte de los generales Sanjurjo y Mola contra el gobierno legítimo del Frente Popular y que, iniciada el 17 de julio, tuvo su momento álgido el 18 de julio. Es en esta fecha cuando se traslada desde Las Palmas de Gran Canaria a Tetuán (Marruecos), donde llega a las siete de la mañana del día 19, tras una larga escala en Casablanca, para ponerse al frente de las tropas sublevadas. Este viaje lo realiza a bordo de una aeronave De Havilland modelo Dragon Rapide, alquilada en el aeropuerto de Croydon en Londres por el corresponsal del diario ABC en aquella ciudad Luís Bolín. Pocos días después, el 27 de julio de 1936, llega a España el primer escuadrón de aviones italianos enviado por Benito Mussolini. Tras la muerte de Mola y Sanjurjo en sendos accidentes de aviación y la retirada a un segundo plano de otros pretendientes del mismo bando al cargo, fue nombrado por la Junta de Defensa Nacional Jefe de Estado y autoproclamado Generalísimo de los ejércitos nacionales de la zona controlada por los militares sublevados el 29 de septiembre de 1936. El 30 de enero de 1937 se constituyó en jefe de la Junta provisional de Burgos. Su gobierno se orientó inicialmente al triunfo militar sobre la España republicana, y contó con el apoyo de dos dictadores fascistas de Europa, Hitler y Mussolini. A semejanza de éstos, que se hacían llamar respectivamente Führer y Duce, Franco adoptó durante la contienda el título de Caudillo, que junto con el de Generalísimo fueron los títulos con los que se le denominó oficialmente. Concluida la Guerra Civil el 1 de abril de 1939, se produjo el exilio de miles de españoles al extranjero y se desarrolló una amplia política de represión sobre los vencidos, con fusilamientos, encarcelamientos y condenas a trabajos forzados en obras hidráulicas como pantanos y canales de riego (como en La Corchuela, Canal del Bajo Guadalquivir), ferrocarriles, construcción del monumento del Valle de los Caídos y otros.

La dictadura

En 1947, un fraudulento referéndum nacional le ratificó en la jefatura vitalicia del Estado. El gobierno de Franco se caracterizó por la instauración de un régimen de tipo autoritario y pragmático. Sólo se permitía "sindicatos verticales" (que unían a patronos y obreros), y un único partido, Falange Española Tradicionalista y de las JONS, constituido por fusión de Falange Española y el carlismo y las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), que se habían unido a la Falange antes de la guerra. Así, el régimen estaba fundado en un ideario de ultraderecha, de confesión católica, basado en una economía capitalista que integraba proyectos sociales, como la Seguridad Social, sistema sanitario público que se desarrolló ampliamente durante la dictadura. Debido a la situación de confesionalidad católica, Franco trató de estorbar y en algunos casos eliminar toda actividad de cualquier confesión religiosa que molestara al clero católico. Al iniciarse en Europa la Segunda Guerra Mundial, Franco se mostró partidario de la victoria de Adolf Hitler y Benito Mussolini. La entrevista que tuvo lugar con Hitler en Hendaya, el 23 de octubre de 1940, ha sido motivo de disputas: unas versiones dicen que el dictador alemán le presionó para que entrase en la nueva contienda, después de la ayuda prestada durante la Guerra Civil, pero que Franco arguyó que España no estaba en condiciones de entrar de nuevo en guerra. Sin embargo, otras fuentes sostienen que Franco deseaba entrar en la guerra, aunque a cambio de ocupar las posiciones francesas en Marruecos, pero que Hitler se negó a pagar este precio para no perjudicar sus relaciones con el régimen colaboracionista francés de Vichy. Existe otra versión combinación de las dos anteriores: había en el entorno de Franco dos posturas, la de los falangistas, que querían entrar en la guerra al lado de las potencias fascistas, y la de los católicos y los militares, que querían la neutralidad. Esta última postura fué plasmada por escrito en un informe del hombre de confianza de Franco, Luis Carrero Blanco. Ante ello, Franco se decantó por el informe de Carrero, y para no decir no a Hitler, le exigió condiciones imposibles de cumplir, entre otras la ocupación de todo Marruecos, pero también entregas de armas y aviones de los que Hitler no podía prescindir. Resultados similares tuvo la entrevista celebrada por Franco con Mussolini en Bordighera (Italia), aunque en este caso el interés de Mussolini por la participación española fue menor. En cualquier caso no llegaron a un acuerdo, por lo que España no entró oficialmente en esta guerra. Sin embargo, Franco permitió que voluntarios españoles partiesen para apoyar a Alemania en su invasión de la Unión Soviética a través de la División Azul en el frente ruso. Asimismo, existió una amplia tolerencia ante la actuación de los agentes del Eje, principalmente alemanes, en España. Por todo ello España quedó posicionada más en la no beligerancia que en la neutralidad. Acabada la Segunda Guerra Mundial con el triunfo de las potencias aliadas, el pueblo español sufrió las consecuencias del aislamiento que le impusieron al régimen naciones como Gran Bretaña y Estados Unidos, que no veían con buenos ojos la pervivencia de un régimen fascista en Europa. Esta situación terminó en parte durante la Guerra Fría, cuando las necesidades geoestratégicas de Estados Unidos le hicieron colaborar con España, especialmente a partir de la firma del pacto de 1953 y la posterior visita del presidente Dwight D. Eisenhower a Franco en 1959, para establecer bases militares estadounidenses en España. En los años 60, España asistió a un fuerte desarrollo económico, en el que tuvo mucho que ver el auge del turismo, creándose una nueva clase media que era bastante reducida hasta entonces. Es también en estos años 60 cuando se produce la emigración de cientos de miles de españoles de las zonas más deprimidas de España hacia diferentes países de Europa, principalmente Alemania, Holanda, Suiza y Francia, lo que se tradujo en una no despreciable fuente de ingreso de divisas. El desarrollo y el creciente contacto con los vecinos europeos (gracias al turismo y a la emigración) dieron lugar a nuevas tensiones sociales, si bien Franco no llegó a ver peligrar su poder, gracias a la unidad del ejército y a la inercia del sistema. En 1966 fue aprobada por referéndum su propuesta de Ley Orgánica del Estado, en la cual se preveia la separación de los cargos de Jefe del Estado y Jefe de gobierno. Entre 1962 y 1963 se cometieron dos intentos frustrados de atentados contra la vida del generalísimo, promovidos ambos por la DI (Defensa Interior). No lograron acabar con la vida del Caudillo debido a la rápida acción de su escolta personal, liderada por el General de brigada Don Vicente Fernández Bascarán. En 1969 nombró al príncipe Juan Carlos como su sucesor a título de rey, lo cual implicaba la restauración de la monarquía en España. Con el inicio de la actividad terrorista de grupos como ETA y el FRAP llevó a cabo un último esfuerzo de represión que culminó con sentencias de muerte para once terroristas (ocho del FRAP y tres de ETA), de los que, finalmente, el 27 de septiembre de 1975, fueron ejecutados cinco, pues el gobierno, en una reunión presidida por Franco el día anterior, decidió no ejecutar a seis de los condenados a muerte, dos mujeres (por estar embarazadas) y cuatro hombres. La noticia de las ejecuciones provocó una fuerte reacción internacional (antes de la misma, muchos gobiernos, y personalidades como el Papa Pablo VI, habían pedido clemencia). Quince países europeos retiraron sus embajadores, fue asaltada la embajada española en Lisboa, se produjeron multitudinarias manifestaciones en las principales ciudades europeas y se cortaron las comunicaciones telefónicas y telegráficas con varios países. 27 de septiembre Tras estos fusilamientos, que aislaron nuevamente a España del contexto europeo, Franco contrajo una enfermedad a consecuencia de la cual falleció tras una larga agonía, en Madrid, el 20 de noviembre de 1975. Juan Carlos hereda la jefatura del estado y, en contra de lo planeado por el dictador, la democracia se reinstaura a su muerte, en un proceso conocido como Transición Española. Estaba casado con Carmen Polo y tuvo una hija. Su yerno era el Marqués de Villaverde y uno de sus bisnietos es Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordíu, hijo de Alfonso de Borbón y Dampierre.

Literatura y cine

Con el seudónimo de Jaime de Andrade, Franco escribió la novela Raza, que inspiró la película del mismo título en 1942. Además ha sido utilizado como personaje en varias novelas, películas e historietas de ficción. En 1964, José Luis Sáenz de Heredia, que ya firmara la película Raza, se hizo cargo también del film documental Franco, ese hombre. En Dragón Rapide (1986) su papel fue interpretado por Juan Diego, en Espérame en el cielo (1988) por José Soriano, en Madregilda (1993) por Juan Echanove, en Operación Gónada (2000) por Javier Deltell, en ¡Buen viaje, excelencia! (2003) por Ramon Fontserè.

Anotaciones

# Discurso de Benito Mussolini. Roma, Italia, 23 de febrero de 1941

Enlaces relacionados


- Relaciones de los Estados Miembros de Naciones Unidas con España
- Condecoraciones otorgadas por Francisco Franco a Benito Mussolini y a Adolf Hitler
- Tabla cronológica de reinos de España
- NO-DO

Enlaces externos


- [http://www.es.amnesty.org/esp/docs/victimas_franquismo.pdf Informe de Amnistía Internacional sobre la violaciones de los derechos humanos bajo el régimen franquista]
- [http://www.bbc.co.uk/spanish/especiales/franco/franco.shtml Biografía en la BBC]
- [http://www.vespito.net/historia/ España en el siglo XX], varios artículos sobre el franquismo.
- [http://www.spartacus.schoolnet.co.uk/2WWfranco.htm Biografía muy detallada] (en inglés)
- [http://isuisse.ifrance.com/emmaf/base/Franco.html Otra biografía] (en inglés)
- [http://www.fnff.org/ Fundación Nacional Francisco Franco] Categoría:Historia de España Categoría:Guerra civil española Franco Bahamonde, Francisco Franco Bahamonde, Francisco Franco Bahamonde, Francisco Franco Bahamonde, Francisco Categoría:Dictaduras de España Franco Bahamonde, Francisco ja:フランシスコ・フランコ・バハモンデ

Guerra Civil Española

Introducción

Aunque en los últimos siglos España ha sufrido varias guerras civiles, se conoce como Guerra Civil Española a la que estalló tras un fallido golpe de estado contra el gobierno de la república y asoló el país entre Julio de 1936 y Abril de 1939. La Guerra Civil Española (17 de julio de 1936 - 1 de abril de 1939), ha sido considerada como el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial puesto que sirvió de campo de pruebas para las potencias del Eje y la URSS, además de que supuso una confrontación entre las principales ideologías políticas que entonces convivían en Europa y que entrarían en conflicto poco después: el fascismo, la democracia de tradición liberal y los diversos movimientos revolucionarios (socialistas, comunistas estalinistas y troskistas, y anarquistas). Los partidos republicanos defendieron el funcionamiento democrático del Estado por medio de la Constitución vigente; la Constitución de la Segunda República Española. Los anarquistas defendían la implantación de un modelo libertario. Los nacionalistas defendieron su autonomía. Los revolucionarios buscaban implantar la dictadura del proletariado. Muchos militares sublevados y los falangistas defendieron, en palabras del propio Franco, la implantación de un Estado totalitario. Los monarquicos pretendían la vuelta de Alfonso XIII. Los carlistas la implantación de la dinastía carlista, etc... En ambos bandos hubo intereses encontrados. De hecho, al estallar la Guerra Civil, estas divisiones ideológicas quedaron claramente marcadas: los regímenes fascistas europeos (Alemania e Italia), Portugal e Irlanda apoyaron desde el principio a los militares sublevados.
El gobierno republicano recibió el apoyo de la URSS, único país comunista de Europa, quien en un primer momento movilizó las Brigadas Internacionales y posteriormente suministró equipo bélico a la república. También recibió ayuda de México, donde hacía poco había triunfado la revolución.
Las democracias occidentales, Francia, el Reino Unido y EE.UU. decidieron mantenerse al margen, según unos en línea con su política de no confrontación con Alemania, según otros porque parecían preferir la victoria de los sublevados. No obstante, el caso de Francia fue especial, ya que estaba gobernada, al igual que España, por un Frente Popular. Al principio intentó tímidamente ayudar a la República, a la que cobró unos 150 millones de dólares en ayuda militar (Aviones, pilotos, etc.), pero tuvo que someterse a las directrices del Reino Unido y suspender esta ayuda. En cualquier caso, esta alineación de los diferentes países no hacía más que reflejar las divisiones internas que también existían en la España de los años 30 y que sólo pueden explicarse dentro de la evolución de la política y la sociedad española en las primeras décadas del siglo XX. Algunos ven en estas profundas diferencias político-culturales lo que Antonio Machado denominó las dos Españas. En el bando republicano, el apoyo estaba dividido entre los demócratas constitucionales, los nacionalistas periféricos y los revolucionarios. Éste era un apoyo fundamentalmente urbano y secular aunque también rural en regiones como Cataluña, Valencia, País Vasco,Asturias y Andalucía. Por el contrario en el bando nacionalista, el apoyo era básicamente rural y burgués, más conservador y religioso. Sobre todo fueron aquellas clases más o menos privilegiadas hasta entonces, (burgueses, aristócratas, muchos militares, parte de la jerarquía eclesiástica, terratenientes o pequeños labradores propietarios...) que tras la victoria del Frente Popular veían peligrar su posición o consideraban que la unidad de España estaba en peligro. Frente Popular El número de víctimas civiles aún se discute pero son muchos los que convienen en afirmar que la cifra se situaría entre 500.000 y 1.000.000 de personas. Muchas de estas muertes no fueron debidas a los combates sino a las ejecuciones sumarias, paseos, que ambos bandos llevaron a cabo, en la retarguardia, de forma más o menos sistemática o descontrolada. Los abusos se centraron en todos aquellos sospechosos de simpatizar con el bando contrario; en el bando nacional se persiguió principalmente a sindicalistas y políticos republicanos (tanto de izquierdas como de derechas), mientras en el bando republicano esta represión se dirigió preferentemente hacia los falangistas, burgueses, aristócratas, militares, simpatizantes de la derecha o sospechosos de serlo, católicos y miembros de la Iglesia Católica, llegando a quemar conventos e iglesias y asesinando a trece obispos y a muchos sacerdotes.
Tras la guerra, la represión franquista se cebó con el bando perdedor iniciándose una limpieza de toda esa España Roja y de cualquier elemento relacionado con la República lo que condujo a muchos al exilio o a la muerte. La economía española tardaría décadas en recuperarse. Los simpatizantes republicanos vieron la guerra como un enfrentamiento entre "tiranía y democracia", o "fascismo y libertad", y muchos jóvenes idealistas de otros países participaron en las Brigadas Internacionales pensando que salvar a la República Española era la causa idealista del momento. Sin embargo, los partidarios de Franco la vieron como una lucha entre las "hordas rojas" (comunistas y anarquistas) y la "civilización cristiana". Pero estas dicotomías son, inevitablemente, simplificaciones: en los dos bandos había ideologías variadas, y muchas veces enfrentadas (por ejemplo anarquistas contra comunistas en uno, falangistas contra monárquicos y carlistas en el otro).

Trasfondo político

economía española Artículo Principal en Segunda República Española Al abandonar Alfonso XIII España, vista la falta de apoyo popular en las elecciones municipales de 1931, se proclama la República y se convocan elecciones que gana Izquierda Republicana. Comienza el llamado Bienio Progresista, durante el que el gobierno de la República, formado por Izquierda Republicana y Partido Socialista, trata de poner en marcha una serie de leyes de alto contenido social. El fracaso y la lentitud en la aplicación de las mismas lleva a un descontento popular que culmina en una serie de levantamientos anarquistas, reprimidos con dureza y que provocan un fuerte escándalo político, la caida del gobierno y la celebración de elecciones anticipadas.
La CEDA, partido derechista, gana estas elecciones, pero el Presidente de la República no les permite formar gobierno, por lo que forman gobierno los radicales de Lerroux con el imprescindible apoyo de la CEDA. Comienza el gobierno de centro derecha llamado por la izquierda Bienio Negro ya que anuló muchos de los derechos sociales y reformas progresistas aprobadas durante el gobierno anterior, bienio progresista, oponiéndose especialmente a la reforma agraria. Gran parte del pueblo llano había esperado grandes cambios de la II República. Pero la victoria de los conservadores truncó las esperanzas de muchos y reverdeció la agitación y las protestas al ver el rumbo de marcha atrás que tomaba su política. Ante lo que consideran mal gobierno de Lerroux, la CEDA exige su participación en el gobierno. Se nombran tres ministros de la CEDA, pero este nombramiento (constitucional) no es aceptado ni por la izquierda ni por los nacionalistas. ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) proclama el Estado Catalán dentro de la República Federal y UGT declara una huelga general revolucionaria, lo que provoca la Revolución de 1934. La situación queda rápidamente dominada por el gobierno, salvo en Asturias, único lugar en el que los anarquistas se unen a los partidos y sindicatos de izquierdas. El gobierno reprime la sublevación de Asturias con dureza, trayendo de África a la Legión, y, una vez finalizada, se produce una fuerte represión.
Los escándalos financieros y políticos hacen caer al gobierno radical-cedista, y se convocan nuevas elecciones, en las que, por primera vez en mucho tiempo la izquierda une fuerzas formando el Frente Popular y los anarquistas, tradicionalmente abstencionistas, a pesar de no formar parte de la coalición, le dan su apoyo.
Gana las elecciones el Frente Popular, que destituye al Presidente de la República, Alcalá-Zamora, y destina fuera de Madrid a los generales que considera desafectos a la república. Durante la Segunda República la polarización de la política española que se inició a finales del siglo XIX alcanza su cenit. Conviven una izquierda revolucionaria y una derecha fascista importantes, con una izquierda moderada y una derecha republicana; un centro anticlerical y una derecha de fuerte componente católico y monárquico, una sociedad secular muy anticlerical y un catolicismo ultraconservador. La sociedad española, que desde 1808 estaba intentando salir de una tradición absolutista que, a diferencia del resto de países de Europa, lastraba aún al país manteniendo fuertes diferencias económicas entre privilegiados y no privilegiados. Los conservadores, muchos militares, terratenientes y parte de la jerarquía católica ven peligrar su posición privilegiada y su concepto de la unidad de España. Los nacionalistas presionan a la República para conseguir su autonomía. Los revolucionarios buscan la dictadura del proletariado o la implantación de la utopía anarquista.
Una población rural dividida entre los jornaleros anarquistas y los pequeños propietarios aferrados a (y dominados por) los caciques y la iglesia; unos burócratas conformistas y una clase obrera con salarios muy bajos y, por lo tanto, con tendencias revolucionarias propias del nuevo siglo, hacen que también entre las clases pobres la división fuese muy acusada. Y una tradición de más de un siglo (desde los tiempos de Fernando VII) según la cual los problemas no se arreglan más que con los levantamientos.
Este conjunto de circunstancias hace que, durante la Segunda República el clima social sea muy tenso, la inseguridad ciudadana muy alta y los atentados de carácter político o anticlerical una lacra para el país.
No es extraño pues que en una España marcada por la reciente dictadura de Primo de Rivera e intentonas fallidas como las de Sanjurjo volviese a haber ruido de sables y se temiese un plan para derribar al nuevo gobierno establecido. Los acontecimientos darían la razón a los pesimistas.

El detonante

El 12 de julio muere asesinado (probablemente por falangistas, que le acusaban ser el culpable de la muerte de uno de ellos), el teniente de la Guardia de Asalto José Castillo. Castillo era conocido por su activismo izquierdista y por negarse a intervenir contra los manifestantes de Asturias, yo no tiro sobre el pueblo, fueron sus palabras, y este acto de rebeldía le costaría un año de cárcel. La conmoción por el asesinato no tardó en extenderse entre la propia Guardia de Asalto a la que él pertenecía. Y al día siguiente, en represalia, un grupo de guardias, al no encontrar en su casa a Gil-Robles, secuestran y matan a José Calvo Sotelo miembro del parlamento y líder de la oposición al Frente Popular, quien fue ministro de finanzas durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Este crímen convenció de la necesidad de dar el Golpe de Estado a los militares que aún estaban indecisos, entre ellos y según Preston, a Franco. Este Golpe de Estado estaba preparado por Mola (el Director) para mediados o finales de Julio desde hacía tiempo (el Dragon Rapide ya estaba en camino), y contaba con el apoyo de la Falange y de los movimientos conservadores y católicos. El levantamiento acababa de comenzar.

La Guerra

Resumen cronológico

Ver Cronología de la Guerra Civil Española

La Insurrección del 17 de julio

Cronología de la Guerra Civil Española El golpe de estado fue cuidadosamente planeado, entre otros militares, por los generales José Sanjurjo, Emilio Mola (el Director del alzamiento) y secundada por Francisco Franco, con el que contaban desde el principio, pero que no confirmó su participación hasta el asesinato de Calvo Sotelo. El general José Sanjurjo debería haber sido el futuro Jefe de Estado pero murió en accidente de aviación al trasladarse a España desde Portugal, donde estaba exiliado por su intento de golpe de estado el 10 de agosto de 1932. Los últimos detalles de la sublevación se concretaron durante unas maniobras realizadas el 12 de julio en Llano Amarillo Marruecos, estando previsto dar el golpe de estado escalonadamente, el 18 en Marruecos y el 19 en el resto de España. El 17 de Julio por la mañana, en Melilla, los tres coroneles que estaban al tanto del alzamiento militar, se reúnen en el departamento cartográfico y trazan los planes para ocupar el 18 los edificios públicos, planes que comunican a los dirigentes falangistas. Uno de los dirigentes locales del Falange informa al dirigente local de Unión Republicana, llegando esta información al General Romerales, Comandante Militar de Melilla, que a su vez informa a Casares Quiroga. Romerales envía por la tarde una patrulla de soldados y guardias de asalto a registrar el departamento cartográfico. El coronel al mando del mismo retrasa el registro y llama al cuartel de la legión, desde donde le envían un grupo de legionarios. Ante estos, la patrulla se rinde y los sublevados proceden a arrestar a Romerales, proclaman el estado de guerra e inician anticipadamente el levantamiento, informando a sus compañeros del resto de Marruecos que habían sido descubiertos. Esto hizo que en Marruecos se adelantase la fecha prevista. Mola decide adelantar las fechas previstas, por lo que al día siguiente, 18 de Julio, la sublevación se generaliza en casi toda España, y el 19 de Julio ya es general. Así, el 21 de julio los rebeldes han tomado el control de la zona de Marruecos bajo protectorado español, las islas Canarias (excepto La Palma), las islas Baleares (excepto Menorca) y la parte de la España peninsular situada al norte de la sierra de Guadarrama y del río Ebro, excepto Asturias, Cantabria y el País Vasco en la costa norte, y la región de Cataluña en el nordeste. El 27 de julio de 1936, llegó a España el primer escuadrón de aviones italianos enviado por Benito Mussolini. Las fuerzas republicanas, por su parte, consiguen sofocar el alzamiento en la mayor parte de España, incluyendo todas las zonas industrializadas, gracias en parte a la participación de las milicias recién armadas de socialistas, comunistas y anarquistas, así como a la lealtad de la mayor parte de la Guardia de Asalto y, en el caso de Barcelona, de la Guardia Civil. Por otra parte, caen en manos de los sublevados algunas de las ciudades andaluzas más grandes, incluyendo Sevilla (donde el general Gonzalo Queipo de Llano se hace con el mando de la 2ª División Orgánica), Cádiz, Granada y Córdoba. En este contexto, los nacionalistas y los republicanos proceden a organizar sus respectivos territorios y a reprimir cualquier oposición o sospecha de oposición. Una estimación mínima señala que más de 50.000 personas fueron ejecutadas, muertas o asesinadas en cada bando, lo que nos da una indicación de la gran dureza de las pasiones que la guerra civil había desatado. El mapa resultante tras la sublevación es una reproducción casi exacta de los resultados de los anteriores comicios. En aquellas zonas donde vencieron los conservadores triunfa el alzamiento y allí donde la mayoría era de izquierdas o liberal la insurrección militar es aplastada sin miramientos como es el caso de Madrid y Barcelona. El resultado del levantamiento es incierto. Aproximadamente un tercio del territorio español ha pasado a manos rebeldes con lo que ninguno de los dos bandos tiene absoluta supremacía sobre el otro. La intentona de derrocar de un golpe a la República había fracasado estrepitosamente. Ambos bandos se preparan para lo inevitable. Un enfrentamiento que iba a desangrar España durante tres largos años. La Guerra Civil Española acababa de empezar.

El desarrollo de la Guerra

Toda esperanza de un rápido desenlace desaparece el 21 de julio, el quinto día de rebelión cuando los sublevados conquistaron el puerto naval de Ferrol. El triunfo parcial de la sublevación militar anima a las potencias fascistas a apoyar a los rebeldes. En los primeros días muere el general Sanjurjo en un accidente de aviación por lo que el mando de los rebeldes queda entonces repartido entre Mola y Franco. Sin embargo, el mando de los nacionalistas fue asumido gradualmente por el general Franco que lideraba las fuerzas que había traído de Marruecos. El 1 de octubre de 1936, fue nombrado Jefe del Estado y formó gobierno en Burgos. El 3 de junio de 1937 muere en otro accidente de avión el general Mola quedando definitivamente Franco solo al frente de la rebelión militar. El presidente de la República Española hasta casi el fin de la guerra fue Manuel Azaña, un liberal anticlerical, procedente del partido Izquierda Republicana. En tanto que el gobierno republicano estaba encabezado, a comienzos de septiembre de 1936, por el líder del partido socialista Francisco Largo Caballero, seguido en mayo de 1937 por Juan Negrín, también socialista, quien permaneció como jefe del gobierno durante el resto de la guerra y continuó como jefe del gobierno republicano en el exilio hasta 1945.

La Guerra Terrestre

1936
Al fracasar el golpe de estado y preverse una guerra de larga duración, el primer problema con el que se enfrentan los sublevados es un problema logístico. El Ejercito de África está en Marruecos, y debe pasar a la península, la flota republicana bloquea el estrecho de Gibraltar impidiendo su paso y el ejercito de Mola está escaso de municiones. Se pone en marcha inmediatamente un puente aéreo, al principio solo con medios propios, y luego apoyado por aviones italianos y alemanes, entre Marruecos y Sevilla. Con los pocos aviones de ataque y bombardeo disponibles, se hostiga a la escuadra republicana en el estrecho, permitiendo el paso de un primer convoy naval prácticamente desprotegido entre Ceuta y Algeciras, y se inicia la Campaña de Extremadura para tratar de unir las dos zonas en poder de los sublevados, lo que se consigue con la toma de Badajoz a mediados de agosto de 1936, menos de un mes después del alzamiento militar.
Una vez unidas las dos fuerzas, se inicia el avance sobre Madrid, tomándose Toledo el 28 de septiembre. El 8 de noviembre empieza la Batalla de Madrid, estabilizándose el frente el día 23.
En paralelo, en el Norte, las tropas nacionales toman Irún el 5 de septiembre y San Sebastian el 13 del mismo mes, quedando el norte republicano rodeado por tierra por los nacionalistas. El 17 de octubre se rompe el cerco de Oviedo.
1937
En torno a Madrid se producen diferentes ofensivas y batallas, tratando por un bando aislar Madrid, y por el otro aliviar la presión sobre la capital. Son la batalla del Jarama, del 6 al 24 de febrero, la batalla de Guadalajara, del 8 al 18 de marzo, y la batalla de Brunete del 6 al 26 de julio, las dos primeras son iniciativas de los sublevados y la tercera de los republicanos. Ninguna consigue su objetivo.
Al mismo tiempo, en el norte, los nacionalistas ocupan Bilbao, Santander y finalmente, el 20 de octubre, Gijón, poniendo fin al frente norte.
En el Sur, toman Málaga el 8 de febrero, estabilizándose el frente en la provincia de Almería. Al finalizar el año, la República toma la iniciativa comenzando la batalla de Teruel.
1938
Continua la batalla de Teruel, que es tomado el 8 de enero por los republicanos y vuelto a tomar el 20 de febrero por los nacionales.
Las tropas de Franco toman Vinaroz el 15 de abril, partiendo en dos la zona republicana. La República contraataca iniciandose el 24 de julio la batalla del Ebro, que se convierte en una guerra de desgaste para ambos bandos terminando el 16 de noviembre con la retirada republicana. A partir de este momento, la República queda herida de muerte. El 23 de diciembre se inicia la batalla por Barcelona.
1939
Se precipitan los acontecimientos, cayendo Barcelona el 26 de enero y Gerona el 5 de febrero. En Madrid, el Coronel Casado da un golpe de estado anticomunista en marzo mientras Juan Negrín y buena parte del gobierno se refiugian en Elda y Petrer, en la llamada Posición Yuste. El 26 de marzo cae Madrid, La última ciudad en caer en manos de Franco es Alicante, el 30 de marzo. El primero de Abril Franco emite el famoso parte “En el día de hoy....”

La Guerra Naval

Al principio de la Guerra Civil, el reparto de la flota era el siguiente:
- En el lado republicano:
  - el acorazado Jaime I,
  - los cruceros ligeros Libertad, Miguel de Cervantes y Méndez Núñez,
  - catorce destructores en servicio o a punto de entregar,
  - siete torpederos,
  - doce submarinos
  - la casi totalidad de la Aeronáutica Naval.
- En el bando nacional,
  - el acorazado España,
  - los cruceros pesados Canarias y Baleares en muy avanzada fase de construcción en Ferrol,
  - los cruceros ligeros Almirante Cervera y República,
  - el destructor Velasco,
  - cinco torpederos
  - y varios cañoneros y guardacostas. Para ver un resumen imparcial y objetivo, ver este enlace externo [http://www.museonavalmadrid.com/tour/información/sala_15.htm La República y la Guerra civil (Museo Naval)]
El bloqueo del estrecho
La escuadra republicana, consciente de que debe impedir el paso del Ejército de África a la península, bloquea el estrecho de Gibraltar, siendo hostigada por unos pocos aviones nacionales. Solo consigue pasar un pequeño convoy con unos mil hombres, lo que se interpreta desde el bando franquista como un gran éxito. Pero ante el avance de los nacionales en el Norte de España, la República decide enviar la Escuadra (salvo dos destructores que quedan a cargo del bloqueo del estrecho) al frente Norte, consiguiendo así ayudar a las operaciones terrestres, retrasando el avance de los sublevados, al impedirles avanzar por la costa. Pero este alivio en el frente norte es fatal para la República, ya que los cruceros Canarias y Cervera acuden al estrecho, y el 29 de Septiembre de 1936 hunden a uno de los destructores (el Almirante Ferrandiz) en un tiro casi imposible (la tercera salva a 20 km) y hacen huir al otro, el Gravina, que se refugia en Casablanca, dejando libre el paso al Ejercito de África.
La Campaña del Cantábrico
En Septiembre, la República decide enviar al Cantábrico al acorazado Jaime I, dos cruceros, seis destructores y cinco submarinos dejando en el Estrecho sólo dos destructores y un submarino. El 24 de Septimbre la Escuadra republicana llega al Cantábrico y paraliza o retrasa las operaciones en tierra de los sublevados. Impide las operaciones en Guipuzcoa y retrasa el avance de las columnas gallegas hacia Oviedo, obligandoles a ir por el interior. Su superioridad es absoluta, y durante la estancia de la flota republicana en el Cantábrico, no hay actividad en el mismo de la marina rebelde. Pero este triunfo relativo permite, al tener abandonado el bloqueo del Estrecho de Gibraltar, el paso del grueso de las tropas de África a la peninsula.
13 de octubre de 1936, el grueso de la escuadra republicana vuelve al Mediterráneo.
La acciones navales en el bando nacional el resto del año 1936 se limitan a las protagonizadas por el “España”, el “Velasco”, los bous y algunos mercantes armados por el bando nacional, dedicándose al bloqueo, a minar los puertos republicanos y al bombardeo de costa. La República solo había dejado en el Cantábrico al destructor José Luis Díez (conocido en Bilbao por “Pepe el del puerto”, por su poca agresividad) y dos submarinos.
El Gobierno vasco, nacionalistas aliados al bando republicano, crea la Marina Auxiliar de Euskadi, al mando de Joaquín Eguía, con algunos bous armados (cuatro bacaladeros con cañones de 101,6 mm), nueve bous en misión de dragaminas y hasta 24 pesqueros pequeños más como dragaminas costeros o de puerto. Estas unidades del gobierno nacionalista vasco, a diferencia de las unidades aliadas republicanas, demuestran un alto grado de preparación y espíritu combativo, interceptando mercantes alemanes con cargamento para los franquistas y llegando a enfrentarse al Velasco el 15 de noviembre de 1936. Se cierra el año con la desaparición del submarino C-5. El año 1937, la misión de la flota rebelde es apoyar las operaciones de tierra encaminadas a terminar con el frente Norte, bloqueando y minando los puertos del Cantábrico para evitar el aprovisionamiento de las fuerzas republicanas y apoyar con fuego naval el avance de las tropas de tierra. Intervinieron con base principal en Ferrol, apoyándose en Pasajes, Bilbao y Santander, a medida que iban siendo conquistadas. Participaron el España, el Velasco, el minador Júpiter, tres mercantes armados y unas flotillas de bous. Esporádicamente se incorporaron los cruceros Canarias y Almirante Cervera.
La República reforzó sus fuerzas con el destructor Ciscar y de los submarinos C-6 y C-4. Pero se enfrenta con el problema de falta de mando único. Los nacionalistas vascos no aceptan que sus buques sean mandados por la República. Esto unido a la baja moral de las dotaciones republicanas, hace que los nacionales tengan prácticamente el dominio del mar.
Las operaciones de bloqueo impuesto se vieron dificultadas por la Marina británica, que tenía en estas aguas al crucero de batalla Hood, a los acorazados Royal Oak y Resolution, y varios cruceros y destructores que protegían a los mercantes británicos hasta aguas territoriales españolas, con lo que llegaban con facilidad (solo quedaban tres millas) a los puertos republicanos víveres y suministros militares. Esto permitió la resistencia republicana al avance nacional, pese al relativo dominio del mar.
El 5 de Marzo de 1937, el Canarias llega al Cantábrico y apresa al mercante Galdames, a la altura del cabo Machichaco. Para ello tuvo que enfrentarse a los bous nacionalistas que, pese su inferioridad manifiesta, le hicieron frente con gran valor y arrojo, siendo hundido uno de ellos (el Nabarra) y averiados los otros dos.
El 8 de marzo, el Canarias captura al mercante Mar Cantábrico con una importante carga de material de guerra para la República.
El 30 de abril, frente a Santander, el acorazado España se hunde tras tocar con una mina propia. La tripulación es rescatada por el Velasco.
Al finalizar la campaña del norte, la Republica había perdido al destructor Ciscar, hundido por la aviación en el puerto de Gijón y al submarino C-6. Los submarinos C-4 y C-2 se refugiaron en Francia desde donde volvieron a manos republicanas a mediados de 1938, y el José Luis Diez se refugió en Inglaterra, después en Francia, y en Agosto de 1938 intentó pasar al Mediterráneo, siendo interceptado por el Canarias. Se refugió en Gibraltar, y en Diciembre de 1938, al intentar unirse a la Flota republicana, fue inutilizado por el minador Vulcano.
Guerra Naval en el Mediterráneo
En el Mediterráneo, la guerra naval se centró en el bloqueo de los puertos enemigos, la protección de convoyes, el bombardeo de costa y el apoyo a operaciones terrestres.
El 20 de julio de 1936, el Libertad y varios destructores bombardean Ceuta, y el día 22 con el Cervantes, Algeciras y La Línea
El 5 de agosto los nacionales hacen pasar un convoy con éxito a través del estrecho. El día 7 de agosto de 1936, los Libertad y Jaime I bombardean Algeciras (donde hundieron al cañonero Dato) y Cádiz.
El 16 de Agosto de 1936 la Generalidad de Cataluña intenta recuperar Mallorca enviando a un conglomerado de fuerzas de milicias, con el apoyo de unidades de submarinos y de la Escuadra republicana basada en Tánger. El intento, mal organizado y peor dirigido, fue un rotundo fracaso teniendo que retirarse el 4 de septiembre de 1936.
El 12 de diciembre de 1936 el Canarias hundió al vapor soviético Konsomol frente a Orán, el hundimiento tuvo repercusión internacional, e hizo a los soviéticos más reticentes a utilizar sus mercantes en apoyo de los republicanos.
La flota franquista apoya el avance sobre Málaga, con bombardeos en la costa.
El 7 de septiembre de 1937, el crucero Baleares se encuentra con los cruceros republicanos Libertad, Méndez Núnez y varios destructores escoltando un convoy frente al cabo Cherchel. Entabla combate, y pese a sufrir averías, obliga a los buques de guerra republicanos a retirarse y a los mercantes del convoy a refugiarse en el puerto de Cherchel.
El 23 de Abril de 1938 el "Libertad" y los "Jaime I", "Méndez Núñez" y algunos destructores republicanos bombardearon Málaga. El 25 de abril de 1937 el "Canarias" y el "Baleares" acosan a la escuadra republicana cuando entra en Cartagena tras bombardear Málaga. Tras un corto intercambio de disparos los cruceros nacionales se alejan para evitar a las baterías de costa (380 mm).
El 6 de marzo de 1938 es torpedeado y hundido el crucero "Baleares", tras un encuentro nocturno de las dos escuadras. Las escuadras se separan y los destructores ingleses "Boreas" y "Kempenfelt" acuden a ayudar al salvamento de los náufragos. Rescatan a 435 hombres, y desaparecen 786. Durante el salvamento, aviones republicanos bombardean a los destructores ingleses, causándoles bajas (un muerto y cuatro heridos en el Boreas).
En enero de 1938 el Canarias bombardea Barcelona, y en febrero los cruceros nacionales bombardean diversos puertos de la costa republicana y escoltan varios convoyes
Participación Extranjera en la Guerra Naval
Hasta febrero del 38, la marina franquista tuvo un fuerte apoyo de la Armada Italiana, que participa con cruceros auxiliares y submarinos en el bloqueo de los envíos de armamento ruso. El escándalo producido al hundir por error un submarino italiano a un destructor británico, hace que los italianos dejen de participar directamente, cediendo cuatro “submarinos legionarios” y vendiendo cuatro destructores y dos submarinos a Franco.
Los alemanes enviaron dos submarinos al Mediterráneo, hundiendo uno de ellos al submarino republicano C-3 frente a Málaga.
También aportaron cruceros , pero estos no intervinieron, salvo en el bombardeo de Almería por el "Admiral Scheer" el 31 de Mayo de 1937, efectuado en represalia por el ataque aéreo que había sufrido el 28 de mayo de 1.937 el "Deutschland" en Ibiza. Este ataque fue probablemente efectuado por tripulaciones rusas, sin conocimiento por parte del mando republicano. Pero el escándalo internacional que provocó hizo que la República dijese que era un error y que eran aviones republicanos que creían atacar al Canarias
La aportación de la URSS fue mínima. Aportaron unos pocos mandos y especialistas a los submarinos y a algún buque de superficie.
Francia y Gran Bretaña participaron con varias unidades para evitar el apresamiento de buque propios por la flota nacional, siendo la participación francesa prácticamente testimonial.

La Guerra Aérea

Durante la guerra civil española se utiliza masivamente la aviación de combate, de forma que algunas de sus acciones llegan a ser hitos en la historia de la aviación militar.
- Se efectúa el primer puente aéreo de la historia..
- En el caso del bloqueo del Estrecho, la superioridad aérea local de los sublevados compensó su inferioridad naval.
- En la utilización de la aviación de caza, hay un cambio importante, primando sobre las capacidades maniobreras de aviones y pilotos, el techo y la velocidad. Esto significa el fin de los biplanos como aviones de caza.
- Por parte de ambos bandos se bombardean poblaciones indefensas. Los primeros fueron los aviones de la República, al bombardear la mezquita de Tetuán el mismo 18 de Julio. Pero estos ataques fueron muy poco efectivos. El más famoso fue el de Guernica, y los que produjeron más daños y bajas fueron probablemente los de Madrid y Barcelona.
- Ambos bandos efectuaron ataques aéreos a unidades navales, en puerto y en la mar.
- Casi todas las operaciones terrestres fueron previamente preparadas por bombardeos aéreos y ametrallamientos de las unidades enemigas.
- Se demostró la importancia de la aviación de caza para el dominio del aire. Una aviación de caza eficaz evitaba los bombardeos enemigos. Se empezó a utilizar la caza nocturna.
- Y, aunque anecdótico, se utilizaron aviones de bombardeo en picado para lanzar víveres y mensajes de ánimo a posiciones sitiadas, como el alcázar de Toledo o el Santuario de Santa María de la Cabeza.
Los medios aéreos en el Estrecho de Gibraltar

- El 19 de Julio, una vez que las tropas de Queipo de Llano dominan el aeropuerto de Tablada, Kíndelan organiza con tres aviones Breguet el primer puente aéreo de la historia, llevando a pequeños grupos de legionarios (10 a 15 por vuelo) de Tetuán a Tablada. Este puente aéreo se prolonga, ya con más medios, al haberse recibido aviones de transporte italianos y alemanes, hasta finales de septiembre. Efectuó un total de 677 vuelos y transportó 12.000 hombres con su material.

- El 29 de Julio llegan a Marruecos los primeros aviones alemanes e italianos. El envío inicial es de 12 Savoia 81 italianos, de los que llegan 9, ya que tres se pierden el el viaje desde Italia, y de 20 Junker 52 (transporte y bombardeo) y 6 Heinkel 51 (cazas) por parte alemana. Hitler manifiesta que presta esta ayuda a Franco, no a los sublevados.
- El 5 de Agosto, cinco bombarderos Savoia 81 consiguen alejar del Estrecho a la escuadra republicana, permitiendo el paso de un convoy con unos 1000 hombres y sus pertrechos.
- Participan en la campaña aérea para impedir el bloqueo del Estrecho por la Flota Republicana 8 Savoia 81 y 9 Junker.
- Las operaciones aéreas en el Estrecho se pueden considerar terminadas en octubre de 1936, cuando la flota de Franco consigue el dominio del Estrecho.
La Campaña de Extremadura
Con los aviones que la República compró a Francia, André Malraux forma la Escuadrilla España, y pasa a actuar en Extrremadura Al principio obtiene éxitos relativos, retrasando a las tropas nacionalistas en su avance para unir las dos zonas sublevadas. A mediados de Agosto de 1936, al recibirse en el bando nacional los cazas italianos Fiat, estos empiezan a apoyar el avance en Extremadura, proporcionando a las tropas sublevadas el dominio del aire, e impidiendo la actuación de la aviación republicana.
La guerra aérea en la batalla de Madrid

- El 23 y 25 de Agosto de 1936 , los nacionalistas bombardean los aeropuertos de Getafe y Cuatro Vientos, y a partir del 27, empiezan a bombardear Madrid. Este es el primer bombardeo de este tipo, en el que se fuerza a la población civil a vivir pendiente de las alarmas aéreas, no encender luces de noche, etc.. situación que después sufrirían muchas ciudades europeas en la Segunda Guerra Mundial. Madrid tiene el triste privilegio de haber sido la primera.
- Aviones republicanos bombardean el alcázar de Toledo, y un Junker alemán lanza sobre el alcázar alimentos y dos cartas de ánimo, una de Mola y otra de Franco.
- En Octubre de 1936 llegan a Cartagena los primeros aviones rusos, y dan un vuelco a la situación. Los Chatos y Moscas proporcionan a la República la superioridad aérea y hacen que Franco se replantee sus planes del asalto definitivo a la capital.
- Del 23 al 30 de Octubre, aumenta el ritmo de los bombardeos por Junker 52. El 4 de Noviembre empieza a actuar los Chatos y dispersan a los Fiat que escoltaban a los Ju52 que iban a bombardear Madrid. En los primeros días derriban seis aviones.
- El 13 de noviembre se enfrentan 14 Fiat contra 13 Chatos sobre el cielo de Madrid. Combaten sobre el paseo de Rosales, y, pese a su mayor velocidad, los aviones rusos no consiguen eliminar del cielo a los aviones rebeldes.
- Los aviones de la Legión Condor, en su primera intervención, apoyan el avance de Varela y Asensio, consiguiendo así Asensio pasar el Manzanares y ocupar parte de la Ciudad Universitaria. El 20 de Noviembre de 1936 se da por terminada la primera ofensiva sobre Madrid, aunque continuan los bombardeos aéreos y artilleros sobre la capital.
- En febrero de 1937, en la batalla del Jarama, los Chatos rusos impiden los ataques de los Ju52 alemanes. La República tiene el dominio del aire. Pero el 18 de febrero, tras un combate aéreo dirigido por García Morato, los nacionales recuperan el dominio del aire. En un combate entre Fiat y Chatos, pese a su menor velocidad, los Fiat derriban a ocho Chatos. A partir de este momento, los rusos, por precaución, deciden no enviar más Chatos a la batalla del Jarama.
- El 8 de marzo, en la batalla de Guadalajara, debido a las fuertes lluvias los aereopuertos de fortuna de los nacionales están embarrados y no permiten que despegue la aviación. Loa republicanos tienen el dominio del aire y hostigan a las fuerzas italianas, empleando los aviones incluso para guerra psicológica, bombardeando a las tropas con pasquines que les invitan a desertar. El día 12, la aviación apoya el avance de las tropas republicanas.
La Campaña del Norte

- En Agosto de 1936, Junkers alemanes bombardean Irún y San Sebastián.
- El 22 de marzo de 1937 los nacionales concentran su aviación en el frente norte. Se reúnen en Vitoria 80 aviones alemanes y 70 italianos.
- El 31 de marzo los alemanes bombardean Durango, causando 127 muertos (según Hugh Thomas. 258 o 500 según otras fuentes). Este es, en el frente norte, el primer bombardeo aéreo a una ciudad indefensa.
- Hasta el 4 de abril, de 40 a 50 aviones bombardean diariamente Ochandiano.
- El 20 de abril empieza el avance nacionalista en Vizcaya, precedido por bombardeo aéreo y artillero.
- El 26 de abril la Legión Condor bombardea Guernica . El resultado es de unos 1.000 muertos (150 a 1.600 según fuentes), el 70% de las casas destruidas y el 20% dañadas. Se estima que se lanzaron unos 50.000 kilos de bombas desde 43 aviones. Los cazas Messerschmitt-109, en vuelo rasante, ametrallaron a los que huían del pueblo.
- En Mayo la Legión Condor bombardea los bosques con bombas incendiarias, para obligar a retirarse a los nacionalistas.
- A partir del 22 de mayo, la República envía a los aeropuertos vascos, atravesando el territorio en poder de Franco, unos 50 Moscas, Chatos y Katiuskas, de los que se pierden 5.
- El 11 y 12 de junio se producen bombardeos masivos sobre el cinturón de hierro de Bilbao, previos al ataque artillero y al avance de las tropas.
- El 14 de junio la caza efectúa ataques rasantes sobre la carretera de Bilbao a Santander, atacando al personal nacionalista y republicano que huye de Bilbao.
- La Legión Condor deja el frente norte para apoyar a las tropas en Brunete.
- Continua el avance nacionalista por Santander hacia Asturias, con el apoyo de unos 250 aviones, pese a la ausencia de la Legión Condor.
- Ya en Asturias, reincorporados los alemanes, estos estrenan tácticas de bombardeo masivo sobre las tropas asturianas (Asturias se había proclamado independiente el 28 de agosto). No hay indicios de aviación asturiana.
- El 21 de octubre, aviones franquistas hunden al Destructor Ciscar en el puerto de Gijón.
Batalla de Brunete

- El 18 de Julio de 1937, la Legión Cóndor derriba 21 aparatos republicanos, volviendo a dar a los nacionales el dominio del aire.
- Ente el 19 y el 22 de julio, la República pierde unos 100 aviones, y los nacionales 23.

Participación extranjera

Las principales potencias democráticas de Europa, Francia (salvo un período inicial en el que vendió aviones y proporcionó pilotos a la República) y Gran Bretaña se mantuvieron oficialmente neutrales, pero dicha neutralidad era engañosa ya que impusieron un embargo de armas y un bloqueo naval (poco efectivo, ya que los dos bandos recibieron armamento y municiones por vía marítima) a España además de intentar desalentar a la participación anti-fascista de sus ciudadanos en apoyo de la causa republicana, pero pese a estos intentos, muchos franceses e ingleses (Malraux, Orwell,etc..) participaron individualmente como voluntarios en la lucha. Dos temores alimentaban esta política: el triunfo de la revolución en España y una confrontación total a nivel europeo. La neutralidad de las democracias occidentales tuvo su justificación oficial a través de su participación en el denominado Comité de No Intervención, del cual formaban parte, además de Francia e Inglaterra, Italia, Alemania, la URSS y otros países menores. Si la misión del comité era impedir el suministro de armas a cualquiera de los dos bandos enfrentados es fácil suponer, viendo su composición, que su gestión necesariamente habría de ser un completo fracaso como así ocurrió.
Pero, a pesar de todo, el hecho cierto es que mientras los nacionalistas recibían armamento, equipo y efectivos de las potencias fascistas la República solo recibió ayuda importante desde la lejana URSS. Las principales democracias occidentales (Gran Bretaña, Francia o los Estados Unidos) no le prestaron ayuda temerosas de su carácter revolucionario. Las potencias democráticas, concentradas en su política de apaciguamiento de los regímenes fascistas, no miraban con buenos ojos la oposición frontal de las izquierdas revolucionarias, en las que veían una cierta amenaza de que se extendiera el mal ejemplo soviético. Por ello la República era vista por esos países como un régimen inclinado a un comunismo al que no tenían gran simpatía. La Guerra Civil Española fue una guerra total en la que ambos bandos se volcaron con todos los recursos disponibles e hicieron uso hasta del último hombre. Por ello cualquier ayuda era poca y esta fue significativamente mayor para el bando sublevado lo que resultaría decisivo en el transcurso de la guerra.

Alemania

Ayudó a Franco enviando a España la Legión Cóndor.
Aprovechó la guerra para probar sus nuevos modelos de armas y tácticas. Se probaron los cazas Messerschmitt (Me-109) y los bombarderos Junker (Ju-52).
Estrenó en España sus tácticas de bombardeo sobre ciudades. Aunque no fue el único, el más famoso fue el bombardeo de Guernica representado por Picasso en su cuadro Guernica, expuesto en el pabellón español de la Exposición Universal de París de 1937.

Italia

Guernica Envió a España al Corpo Truppe Voluntarie.
Ayudó al bloqueo del armamento enviado desde la URSS a España con acciones puntuales de su propia Armada.
Aportó cuatro “submarinos legionarios” a la flota de Franco y le vendió cuatro destructores y dos submarinos.

URSS

Probaron tácticas y comportamiento en combate de los I-15 e I-16, así como tácticas de carros y bombardeos a objetivos navales. Aportaron asesores militares, e incluso oficiales de marina para mandar algunos submarinos republicanos. La Unión Soviética vendió a la República armas, vehículos y material. Fueron 1.000 aviones, 900 carros de combate, 1.500 piezas de artillería, 300 coches blindados, cientos de miles de armas ligeras y 30.000 toneladas de munición. La República lo pagó con las reservas de oro del Banco de España, gastando unos 500 millones de dólares americanos. Hay que tener en cuenta que, entonces, España poseía la cuarta reserva de oro más grande del mundo con un valor aproximado de 750 millones de dólares. Algunos han condenado, posiblemente con razón, a la URSS de abusar de la precaria situación republicana para venderles armas a precios excesivos pero lo cierto es que los soviéticos también enviaron muchos asesores militares los cuales participaron activamente, incluso en los combates.

COMINTERN

El Comintern a través del NKVD organizó y dirigió una tropa de voluntarios para que fueran a luchar en favor de la República. Las popularmente conocidas Brigadas Internacionales. Los voluntarios americanos formaron el Batallón Lincoln y los canadienses el Batallón Mackenzie-Papineau (Los Mac-Paps). También hubo un pequeño grupo de pilotos estadounidenses que formaron el Escuadrón Yankee liderado por Bert Acosta. Hubo brigadistas famosos, escritores y poetas como Ralph Fox, Charles Donelly, John Cornford y Christopher Caudwell que describirían sus experiencias en el frente. Lucharon alrededor de 40.000 brigadistas y otros 20.000 sirvieron en unidades médicas o auxiliares. El 23 de septiembre de 1938 se ordenó su retirada total con el fin de modificar la posición de no intervención mantenida por el Reino Unido y Francia.

Otros Países

Ayudaron a los sublevados Irlanda con la brigada del general Eoin O'Duffy y Portugal con tropas de voluntarios y permitiendo el paso de suministros alemanes por sus puertos.
México apoyó la causa republicana proveyendo a las fuerzas leales de rifles y comida.
Francia facilitó a la República al principio de la guerra aviones y pilotos por los que cobró unos 150 millones de dolares.
EEUU vendió aviones a la República, y gasolina a Franco.

La represión en retaguardia

Durante los primeros días unas 50.000 personas que quedaron atrapadas en el bando contrario fueron ejecutadas mediante los llamados paseos. Estos eran realizados por grupos armados que iban a buscar a la gente a sus casas o las cárceles donde se hallaban presos y bajo el eufemismo de vamos a dar un paseo los llevaban a cualquier carretera o a las tapias del cementerio y los ejecutaban. Posiblemente el más divulgado, por la personalidad del ejecutado, de tales ajusticiamientos, entre los llevados a cabo por el bando nacionalista, sea el del poeta y dramaturgo Federico García Lorca en el barranco de Viznar en Granada. Por parte del bando republicano se puede citar el caso de los presos sacados de las cárceles de Madrid (entre los que se encontraba el dramaturgo Pedro Muñoz Seca) y ejecutados en la localidad de Paracuellos, hecho que se asocia con la figura de Santiago Carrillo, responsable de Orden Público en aquellos dias. En el contexto de la guerra fueron muchos los que se aprovecharon para realizar tan macabros actos, a veces por venganza sin relación con la propia contienda, y cuando una zona caía en manos de uno u otro bando no tardaban en llegar los paseos. Especialmente cruel para la población fue el caso de las localidades que fueron intermitentemente ocupadas por ambos bandos, con las consiguientes y repetidas ejecuciones y venganzas. En la zona bajo control de la República, los enfrentamientos entre milicias y facciones opuestas también sirvieron de coartada a episodios de represión sangrientos, como en el caso de los levantamientos populares de Barcelona en mayo de 1937.

La Revolución Social

Artículo principal : Revolución Española Revolución Española. La revolución social no sólo afecto el desarrollo de la vida de los trabajadores, sino que cambió drásticamente la vida de las mujeres Españolas, en particular en el lado Anarquista]] En las áreas controladas por los anarquistas, Aragón y Cataluña, en suma a las temporales victorias militares, existió un gran cambio social en el cual los trabajadores y los campesinos colectivizaron la tierra y la industria, y establecieron consejos paralelos al ya entonces paralizado gobierno. Esta revolución se opuso a los republicanos y comunistas apoyados por la Unión Soviética. La colectivización agraria había tenido un considerable éxito a pesar de carecer de los recursos necesarios, cuando Franco ya había capturado las tierras con mejores condiciones para el cultivo. Este éxito sobrevivió en las mentes de los revolucionarios libertarios como un ejemplo de que una sociedad anarquista puede florecer bajo ciertas condiciones como las que se vivieron durante la Guerra Civil Española. Cuando la guerra progresó, el gobierno y los comunistas fueron capaces de acceder a las armas Sovieticas para restaurar el control del gobierno y esforzarse en ganar la guerra, a través de la diplomacia y la fuerza. Los anarquistas y los miembros del POUM fueron integrados al ejérctio regular, aunque con resistencia; el POUM fue declarado ilegal, denunciado falsamente de ser un instrumento de los fascistas. En los Días de Mayo de 1937, muchos cientos de miles de soldados antifascistas se mataron unos a otros por el control de los puntos estratégicos de Barcelona, tal como George Orwell lo relata en Homenaje a Cataluña.

Consecuencias

El número de muertos en la guerra civil española sólo puede ser estimado de manera aproximada. Las fuerzas nacionalistas pusieron la cifra de 500.000, incluyendo no sólo a los muertos en combate sino también a las víctimas de bombardeos, ejecuciones y asesinatos. Estimaciones recientes dan también la cifra de 500.000 o menos. Esto no incluye a todos aquellos que murieron de malnutrición, hambre y enfermedades engendradas por la guerra. La cifra de 1.000.000, a veces citada, procede de una novela de Gironella, que la justifica entre los 500.000 reconocidos y otros tantos cuya vida resultó irremediablemente destrozada. Las repercusiones políticas y emocionales de la guerra trascendieron de lo que es un conflicto nacional ya que, por muchos otros países, la guerra civil española fue vista como parte de un conflicto internacional que se libraba entre la religión y el ateísmo, la revolución y el fascismo. Para la URSS, Alemania e Italia, España fue terreno de prueba